El capital de trabajo es una de las medidas más importantes de la salud financiera de una empresa. Es el dinero disponible que se utiliza para financiar las operaciones diarias del negocio, como la compra de inventario, el pago de los proveedores y los salarios de los empleados.
El capital de trabajo se calcula restando los pasivos circulantes del activo circulante de una empresa. El activo circulante incluye los bienes que la empresa espera convertir en efectivo en el corto plazo, como el inventario y las cuentas por cobrar. Los pasivos circulantes son las deudas que vencen en el corto plazo, como las cuentas por pagar y los préstamos a corto plazo.
La fórmula nos permite determinar el índice de liquidez de una empresa, o su capacidad para disponer de efectivo ante una eventualidad, si los pasivos son superiores a los activos, se dice que la empresa tiene un capital de trabajo negativo.
Capital de Trabajo= [Cuentas por Cobrar] + [Inventario] - [Cuentas por Pagar]
La administración del capital de trabajo de una empresa es responsabilidad de la gerencia financiera o de tesorería, que es el área encargada de manejar los recursos financieros de la empresa de manera eficiente y eficaz. El equipo de tesorería, en colaboración con otros departamentos como ventas, compras, producción y contabilidad, debe supervisar y controlar el ciclo de caja de la empresa, lo que significa administrar el efectivo, las cuentas por cobrar y por pagar, el inventario y las deudas a largo plazo.
Es importante que una empresa mantenga un capital de trabajo sano para poder cumplir con sus obligaciones financieras y tener la capacidad de invertir en oportunidades de crecimiento. Para mantener un capital de trabajo saludable, es necesario tener un control estricto de los flujos de efectivo, de las cuentas por cobrar y por pagar, y de los niveles de inventario. Además, es importante que la empresa cuente con una adecuada planificación financiera y que tenga una estrategia clara de gestión de riesgos.
Hay varias estrategias que una empresa puede implementar para mejorar su capital de trabajo. Por ejemplo, puede enfocarse en reducir los días de pago de sus cuentas por cobrar para acelerar el ingreso de efectivo. También puede reducir los niveles de inventario y trabajar en estrecha colaboración con sus proveedores para obtener mejores condiciones de pago. Además, una empresa puede explorar opciones de financiamiento a corto plazo, como el factoraje financiero, para liberar el efectivo retenido en sus cuentas por cobrar.