El aforo en el factoraje financiero se refiere a la proporción de las cuentas por cobrar de una empresa que se pueden vender al factor. Es decir, es el límite máximo de cuentas por cobrar que una empresa puede vender al factor. El aforo se calcula como un porcentaje de las cuentas por cobrar totales de la empresa y puede variar dependiendo de la industria, la calidad de los clientes, la situación financiera de la empresa, entre otros factores. Por ejemplo, una empresa con un historial de cumplimiento de pagos excelente, clientes sólidos y una situación financiera sólida podría tener un aforo del 80%, mientras que una empresa con un historial de pagos menos estable podría tener un aforo del 50%.
El factoraje financiero con cobranza directa y el factoraje financiero con cobranza delegada son dos tipos de factoraje financiero que se diferencian en la forma en que se gestiona el proceso de cobro de las facturas cedidas al factor financiero.
El factor financiero se encarga directamente de gestionar el proceso de cobro de las facturas cedidas. Esto significa que el factor financiero se comunica directamente con los clientes del emisor, gestiona los pagos y se encarga de recibir el dinero. El emisor no se ve afectado en el proceso de cobro.
El emisor se encarga de gestionar el proceso de cobro de las facturas cedidas. Esto significa que el emisor se comunica directamente con los clientes, gestiona los pagos y se encarga de recibir el dinero. El factor financiero no se ve afectado en el proceso de cobro.
La principal diferencia entre el factoraje con recurso y sin recurso radica en el riesgo que asume la institución financiera (factor) en relación con el pago de las facturas.
En el factoraje con recurso, el factor tiene el derecho de exigir el pago de las facturas al vendedor si el comprador no las paga. Por lo tanto, el factor asume menos riesgo y, por lo general, el costo del factoraje con recurso es menor que el factoraje sin recurso.
En el factoraje sin recurso, el factor asume el riesgo de impago del comprador y no puede exigir el pago al vendedor de las facturas. Por lo tanto, el factor asume un mayor riesgo y el costo del factoraje sin recurso suele ser mayor que el factoraje con recurso.